YO FUI BARBERO
Hace tiempo que no cojo
tijera, peine y navaja,
y si la espuma me cuaja
me engurruño y me acomplejo.
Pero allá en mi tiempo viejo
atendí una barbería,
¡y miren cómo sería
mi trabajo concienzudo,
que entraba un viejo peludo
y hecho un muchachón salía!
Un día afeitando a un sordo
no sé cómo resbalé
y la nariz le llevé
y parte del dedo gordo.
Yo, que igual zurzo que bordo,
se los cosí con denuedo,
y aquello fue el gran enredo,
pues le puse al infeliz
aquel dedo en la nariz
y la nariz en el dedo.
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